¡¡Época de naranjas!!, ¡ya están aquí!
En Granada esta ensalada es un clásico, en casa de mis padres se sigue tomando todos los inviernos. En esta ocasión la he veganizado porque la original lleva huevo duro y bacalao y yo que soy muy fan de todo tipo de ensaladas como esta "alemana", o este ceviche, no quiero perderme el remojón y menos ahora que Mónica me trajo el otro día 2 bolsas de naranjas que cogió ella misma del Valle, tierra de cítricos por excelencia.
En este caso el bacalao lo he sustituido por algas "Espagueti de mar" y el huevo duro lo he omitido.
Las algas son auténticas verduras de mar muy ricas en minerales, aportan fibra, vitaminas y minerales. He elegido el espagueti de mar, por ser el que tíene ese saborcillo a mar que a mi me recuerda al bacalao (sí ya sé, no se parecen en nada, pero un poquillo sí que le da el gusto).
Las algas son muy fáciles de utilizar, sólo hay que hidratarlas en agua durante 20 minutos, cambiarle el agua y volver a dejarlas otros 20 minutos. Se le quita el agua, se trocean y voila!
A tener en cuenta para decidir qué cantidad de algas vamos a hidratar: multiplican su tamaño por 20!!, sí como estáis oyendo. La primera vez que las utilicé para un arroz, hidraté tantas que de pronto mi cocina se parecía a la orilla de esas playas plagaítas de algas, no podía creerme que iba a echarle a la comida esas algas alargadas, como las que cuando te tocan un pie en pleno agosto, sales pitando del resquemor jajjjaajaja, luego se te pasa pensando que peores cosas te habrás comido juassss!!
Ingredientes:
5 naranjas
1 cebolleta
Aceite de oliva virgen extra
Sal al gusto
4 espagueti de mar hidratado y cortados en trocitos
Media taza de aceitunas negras (he comprado unas ecológicas de Órgiva que están de rechupete)
Preparación:
pelamos y partimos las naranjas, yo parto los gajo en dos para poder quitarle las pepitas en el caso de que tengan.
Partimos la cebolleta en trocitos pequeños, partimos los espaguetis de mar, añadimos sal y aceite al gusto y le añadimos las aceitunas.
Listo! es sencillísima y una manera exquisita de tomar naranjas.
domingo, 14 de febrero de 2016
jueves, 11 de febrero de 2016
Crema de brócoli, espinacas y leche de coco
Más brócoli, no me canso de comerlo en cualquiera de sus formas, en los canelones está exquisito, no me cabe duda, y en esta crema os va a sorprender su sabor por la mezcla de ingredientes que la hacen algo especial.
El otro día hablaba con una amiga mientras veíamos a nuestros "churus" jugar al baloncesto sobre la dificultad que hay para que prueben sabores nuevos (sobre todo si de verduras se trata), justo esta crema es de esa, de sabores nuevos de esos que o los amas, o los odias, no existe el punto medio.
A mi me rechifla, me parece que es tannn completa en cuanto a los ingredientes y nutrientes y el sabor es tannn exótico... el dulzor de la leche de coco ummmm, me emociono nada más pensarlo.
Eso sí, hay que acercarse a ella con la mente abierta, y no os puedo asegurar que tenga éxito con los niñ@s, yo os animo a que hagáis la prueba y que diosnoscojaconfesaos! jajajja

El otro día hablaba con una amiga mientras veíamos a nuestros "churus" jugar al baloncesto sobre la dificultad que hay para que prueben sabores nuevos (sobre todo si de verduras se trata), justo esta crema es de esa, de sabores nuevos de esos que o los amas, o los odias, no existe el punto medio.
A mi me rechifla, me parece que es tannn completa en cuanto a los ingredientes y nutrientes y el sabor es tannn exótico... el dulzor de la leche de coco ummmm, me emociono nada más pensarlo.
Eso sí, hay que acercarse a ella con la mente abierta, y no os puedo asegurar que tenga éxito con los niñ@s, yo os animo a que hagáis la prueba y que diosnoscojaconfesaos! jajajja
domingo, 31 de enero de 2016
Canelones veganos de brócoli y coliflor
¡¡¡¡Época de coliflor y brócoli!!!!
Qué ricura! a mi me encantan, pero en casa no hay manera de que los niños la coman, ven los arbolitos y empiezan a oirse todo tipo de exclamaciones tipo "buagggg", "ggggggrrrr", "puffff", así que esta receta es la solución a tanta onomatopeya.
O esta receta o los asesino, y como matar no está dentro de mis planes, la receta resuelve la situación (por lo menos momentáneamente).
Es sencilla de hacer y tíene truquillo para que los churumbeles crean que están comiendo otra cosa. No se trata de engañarlos (bueno, un poco sí jjjj), es más bien un "disimulo" para ir trabajando su paladar. Confío en que llegará el día en que serán ellos los que me pidan de rodillas que les prepare esos canelones tan exquisitos ¡¡que saben a carne!!
Qué ricura! a mi me encantan, pero en casa no hay manera de que los niños la coman, ven los arbolitos y empiezan a oirse todo tipo de exclamaciones tipo "buagggg", "ggggggrrrr", "puffff", así que esta receta es la solución a tanta onomatopeya.
O esta receta o los asesino, y como matar no está dentro de mis planes, la receta resuelve la situación (por lo menos momentáneamente).
Es sencilla de hacer y tíene truquillo para que los churumbeles crean que están comiendo otra cosa. No se trata de engañarlos (bueno, un poco sí jjjj), es más bien un "disimulo" para ir trabajando su paladar. Confío en que llegará el día en que serán ellos los que me pidan de rodillas que les prepare esos canelones tan exquisitos ¡¡que saben a carne!!
viernes, 4 de diciembre de 2015
Vasitos de colores
Esta receta la probé en un curso de comida vegetariana al que asistí hace poquito en Krisol con mi amiga Mati.
Me pareció taaaannn sencilla y taaaannn bonita y estaba taaaannn rica, que no he podido resistirme a probarla, aquí la he preparado sin queso a diferencia de la original.
Es una entrada perfecta para poder tenerla preparada el día de antes si estáis organizando una cena con amig@s, o ahora que se acercan las navidades.
Su color es espectacular y se puede servir en vasos de chupitos o cualquier recipiente de cristal en el que se vea bien el contraste del rojo, el verde y el blanco de los distintos ingredientes.

Me pareció taaaannn sencilla y taaaannn bonita y estaba taaaannn rica, que no he podido resistirme a probarla, aquí la he preparado sin queso a diferencia de la original.
Es una entrada perfecta para poder tenerla preparada el día de antes si estáis organizando una cena con amig@s, o ahora que se acercan las navidades.
Su color es espectacular y se puede servir en vasos de chupitos o cualquier recipiente de cristal en el que se vea bien el contraste del rojo, el verde y el blanco de los distintos ingredientes.
miércoles, 7 de octubre de 2015
Menú de Amor para un día especial
¿A qué llamamos un día especial? Cualquiera puede serlo, ¿no?
Me niego a esperar a una fecha concreta, a un día de la semana específico, a ese aniversario que nunca recuerdo... Mi propuesta es entre semana, un jueves aunque haya habido madrugón, un miércoles, un día de esos que huelen a insípido, a rutina, a normalidad y que por arte de magia se convierte en la perfecta ocasión de disfrutarlo a tope.
No sé si cuando cocináis alguna vez habéis pensado para qué cocináis, sí ya sé, porque hay hambre, porque es la hora de comer, han dado las 14:30 h. y en breve hay que volver al curro, pero no me refiero a eso, me refiero a lo que hay debajo del acto de cocinar, lo que se pretende antes de ponerse manos a la obra.
Las motivaciones pueden ser varias, me gusta pensar que cocino para que mi cuerpo se sienta bien, alimentándose con comida sana, pensando en la salud de mi familia...reconozco en el acto de cocinar, un acto de amor hacia mi y hacia los demás y allí al fondo también aparece otro motivo, no voy a negar que tengo interés en que guste lo que cocino, aunque os aseguro que no es la razón de más peso, hace tiempo que cuento con que mi gente no flipa como yo con lo que preparo, de hecho me cuesta a veces que los niños prueben algunos de los platos, no tengo en casa a nadie que alucine ni con las verduras, ni con los sabores exóticos, así que a veces estos platos se convierten en un reto fantástico que me planteo con humor.
Me niego a esperar a una fecha concreta, a un día de la semana específico, a ese aniversario que nunca recuerdo... Mi propuesta es entre semana, un jueves aunque haya habido madrugón, un miércoles, un día de esos que huelen a insípido, a rutina, a normalidad y que por arte de magia se convierte en la perfecta ocasión de disfrutarlo a tope.
No sé si cuando cocináis alguna vez habéis pensado para qué cocináis, sí ya sé, porque hay hambre, porque es la hora de comer, han dado las 14:30 h. y en breve hay que volver al curro, pero no me refiero a eso, me refiero a lo que hay debajo del acto de cocinar, lo que se pretende antes de ponerse manos a la obra.
Las motivaciones pueden ser varias, me gusta pensar que cocino para que mi cuerpo se sienta bien, alimentándose con comida sana, pensando en la salud de mi familia...reconozco en el acto de cocinar, un acto de amor hacia mi y hacia los demás y allí al fondo también aparece otro motivo, no voy a negar que tengo interés en que guste lo que cocino, aunque os aseguro que no es la razón de más peso, hace tiempo que cuento con que mi gente no flipa como yo con lo que preparo, de hecho me cuesta a veces que los niños prueben algunos de los platos, no tengo en casa a nadie que alucine ni con las verduras, ni con los sabores exóticos, así que a veces estos platos se convierten en un reto fantástico que me planteo con humor.
Rollitos de verano rellenos de verdura
Internet está plagado de recetas de rollitos de verano tan cómodos de hacer con las obleas de arroz, en todos he leído lo fácil que es preparar los rollitos, pues señoras y señores, os digo yo que ¡NO!, que es un coñazo como la copa de un pino.
Para quien no los haya preparado nunca le cuento que las obleas de arroz se compran en grandes superficies o en tiendas asiáticas (ecológicas me ha sido imposible encontrarlas en ningún herbolario). Son tortitas de arroz que vienen rígidas y para prepararlas hay que sumergirlas en agua caliente donde se ablandan y se pueden manejar para poder rellenarlas.
En principio todo suena muy bien, algo muy sencillo de hacer, en crudo, sin necesidad de freír, ni dorar al horno. Pues intentadlo y me contáis jajajajaja, que mal lo pasé con las 4 primeras, luego es verdad que se le pilla el punto y la tarea se convierte en algo más fácil.
Llené una olla con agua caliente del grifo y solté la tortita dentro:¡ERROR! en cuanto se ablanda se convierte en una medusa que flota en el agua y se resbala en tus manos sin poder volver a cogerla sin que la hayas roto por todos lados, así que el truco está en NO soltarla e introducir la mitad en la olla para que se empape con el agua caliente y se ablande, y conforme ves que se ablanda tipo "blandiblú" la vas girando (sin soltar, siempre sin soltar...) hasta que quede completamente blanda, entonces la sacas sobre un trapo limpio para secar el agua sobrante, la estiras con cuidado de no romperla (si es que puedes jajaja, que sí, que en seguida le pillas el truco) y la rellenas con la verdura que más te guste, se cierra y voilá!
En las fotos podéis ver 3 pasos con el procedimiento para cerrarlos y poder guiaros
Para quien no los haya preparado nunca le cuento que las obleas de arroz se compran en grandes superficies o en tiendas asiáticas (ecológicas me ha sido imposible encontrarlas en ningún herbolario). Son tortitas de arroz que vienen rígidas y para prepararlas hay que sumergirlas en agua caliente donde se ablandan y se pueden manejar para poder rellenarlas.
En principio todo suena muy bien, algo muy sencillo de hacer, en crudo, sin necesidad de freír, ni dorar al horno. Pues intentadlo y me contáis jajajajaja, que mal lo pasé con las 4 primeras, luego es verdad que se le pilla el punto y la tarea se convierte en algo más fácil.
Llené una olla con agua caliente del grifo y solté la tortita dentro:¡ERROR! en cuanto se ablanda se convierte en una medusa que flota en el agua y se resbala en tus manos sin poder volver a cogerla sin que la hayas roto por todos lados, así que el truco está en NO soltarla e introducir la mitad en la olla para que se empape con el agua caliente y se ablande, y conforme ves que se ablanda tipo "blandiblú" la vas girando (sin soltar, siempre sin soltar...) hasta que quede completamente blanda, entonces la sacas sobre un trapo limpio para secar el agua sobrante, la estiras con cuidado de no romperla (si es que puedes jajaja, que sí, que en seguida le pillas el truco) y la rellenas con la verdura que más te guste, se cierra y voilá!
En las fotos podéis ver 3 pasos con el procedimiento para cerrarlos y poder guiaros
Ensalada "alemana"
Lo del nombre de la ensalada era por ponerle alguno, en realidad podríamos llamarla como nos diese la gana, estaría igual de rica.
Es una ensalada fresquita, con unos ingredientes bien fáciles de conseguir y sobre todo muy original.
No tengo foto de sólamente la ensalada porque he debido de borrarla sin querer al pasarla al ordenador, ha desaparecido!! pero con esta foto podéis haceros una idea.
Es una ensalada fresquita, con unos ingredientes bien fáciles de conseguir y sobre todo muy original.
No tengo foto de sólamente la ensalada porque he debido de borrarla sin querer al pasarla al ordenador, ha desaparecido!! pero con esta foto podéis haceros una idea.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)